Clamo a la luna, que no es llenA, pero es luna y me atiende los desvelos, curiosa observadora de lo acontencido, entiende que en la luna se esta radiante y me im incita a suspirar.
Tiento a la boca, que no es mia, pero es boca y humeda me sacia la recia crin de mi respeto y el suyo; y la dulce sal en la
Saliba me tienta, como al toro la noche cuando crece el manto.
Brindo con alcochol a la sobria manta de tu cuerpo, que calienta cada espera de una cumbre de caricias que hoy son tuyas por que has llegado y mañana cuando te hayas ido, seran parte de ti.
Que cuando el amante llega despacio y jugoso a sorber el cielo horas camina, sobre los restos de lo que has olvidado en su cama esa noche y amanecen entre tus muslos los senderos de su pasion.
Como el caracol... Que no entiende de deshonrra, sella su paso, hila su pasado al reflejo del sol y cose en su silencio las flores que le han alimentado
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